El
hombre es la migraña de Dios. Es el
único animal que, insatisfecho con el mundo, se cree en la obligación de
mejorarlo. ¿Acaso no se dice que está
hecho a imagen y semejanza de su Creador?
Esto lo convierte en un ser peligroso.
Al
principio no fue así. El era un animal
más y Dios vivía feliz admirando la grandeza de su creación; entonces el hombre
descubrió el bien y el mal…y que el mal es mas divertido que el bien. Le echó
la culpa a la serpiente, que casualmente pasaba por allí, puso cara de
“yo-no-fui” y empezó a preocuparse por
cosas inútiles: quién es, de dónde viene, a dónde va, si hay vida después de la
muerte ¿y qué tal será? , cómo quebrantar las reglas de urbanidad que Dios le
impuso dizque para su bien (¡y es que nada en gratis!), Por ejemplo cómo
quitarle la mujer (o el marido) al prójimo y un sinnúmero de otras
extravagancias. Pronto descubrió que podía crear diversos estímulos materiales
que le hicieran olvidar, aunque solo fuera momentáneamente, que nunca encontraría respuesta a sus
angustiantes preguntas (Símbolos de "status" les dicen). En este afán de inventarse cada vez nuevos
juguetes que le haga sentir menos infeliz mientras permanezca en la tierra,
poco a poco la están destruyendo.
Sin
embargo Dios no pierde la esperanza de que todo vuelva a la normalidad, de que el hombre un buen día recapacite y
camine desnudo y feliz (como todo animal
que se respeta) sin absurdas ideas flotando por su cabeza.
N.A.:
Se rumorea que en cuanto esto suceda, Dios piensa talar cada manzano que
encuentre a su paso
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