
Cuando los párpados
se niegan a
apagarse,
bailan las manos
sobre las olas y
en las montañas y
entre la selva
y no busco
lo que encuentro
y pierdes poco a
poco
lo que nadie te
dio.
Qué oscura
es la luz
de tu sonrisa.
Qué hay en tu mirada
de camino ausente,
qué hay que duele tanto,
y quiere ser
como las flores
y penetrar con su perfume
sin pedir permiso
y acariciar las horas
cuando el silencio habla
III
Así,
como la espuma
en la tarde
se esconde
bajo las rocas,
sé que odiarás
la sal de mis
cabellos,
sé que tiemblas
en la noche
recordando el color
del viento.
Así,
como la espuma
en la tarde
me escondo
bajo las rocas.